Diálogos


Save this PDF as:
 WORD  PNG  TXT  JPG

Tamaño: px
Comenzar la demostración a partir de la página:

Download "Diálogos"

Transcripción

1 Diálogos v. 20 n. 1 (2016), 8-11 Diálogos ISSN (Online) A2 ISSN (Impresso) Significación crítica dentro de Cuba de El hombre que amaba los perros, de Leonardo Padura Jesús J. Barquet New Mexico State University, Las Cruces/NM, United States of America. Palabras clave: Leonardo Padura; Estalinismo Soviético; Guerra Civil Española. Resumen La novela El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura, significó para los lectores cubanos de la Isla una crítica muy fuerte al estalinismo soviético y su maquinaria montada contra León Trotski, así como una crítica a la intervención soviética en la Guerra Civil Española. Estos hechos tan importantes en la historia del siglo XX se relacionaron con la realidad cubana después de Keywords: Leonardo Padura; Soviet Stalinism; Spanish Civil War. Abstract Critical significance in Cuba of The man who loved dogs, Leonardo Padura The novel The man who loved dogs, by Leonardo Padura, brought to Cuban readers a strong review of the Soviet Stalinism and its machinery against León Trotski, and also a review of Soviet intervention in the Spanish Civil War. Both important facts of 20th-century history are connected with Cuban reality after Palavras-chave: Leonardo Padura; Stalinismo Soviético; Guerra Civil Espanhola. Resumo Historia, Revolución y compromiso: la vision de Leonardo Padura O romance O homem que amava os cachorros, de Leonardo Padura, significou para os leitores cubanos da Ilha uma crítica muito forte ao stalinismo soviético e sua maquinaria montada contra León Trotski, e também uma crítica à intervenção soviética na Guerra Civil Espanhola. Estes fatos tão importantes da história do século XX relacionaram-se com a realidade cubana após *Recebido em 02/01/2016, aprovado em 09/04/2016 Sin dudas, resulta de interés para muchos lectores la visión crítica de la Cuba posrevolucionaria que presenta la novela El hombre que amaba a los perros (2009, publicada en Cuba en 2011), del cubano Leonardo Padura, aunque para el público de la Isla dicha visión no significaba entonces una novedad dentro de la producción cultural nacional en general. Incluso el propio Padura, desde inicios de la década del 90, con las novelas

2 JJ Barquet. Dialógos, v.20, n.1, de su detective Mario Conde, había estado ofreciendo ya una radiografía poco complaciente de las actuales circunstancias materiales, políticas y sicosociales de dicho período. Numerosos creadores (en particular, narradores, dramaturgos y cineastas) dentro de la Isla llevan ya más de 20 años arriesgándose con tales presentaciones críticas, abordando aspectos de la realidad cubana prohibidos o tenidos como tabú apenas unos lustros antes. Sin embargo, estos abordajes críticos en la mayoría de los casos han sabido respetar o no les ha interesado cuestionar la longeva estructura gubernamental de poder unipersonal (y, hoy día, unifamiliar) imperante en la Isla desde 1959, por lo que para cierta parte del público más exigente dichas críticas resultan, en realidad, cosméticas o, como rezan los siguientes refranes, sencillamente atacan la cadena, pero no al mono, es decir, matan al mensajero y no a quien genera el mensaje. Dicha crítica a la cadena y al mensajero ha llegado hoy día (2015) a convertirse incluso en un cliché que, amparado a veces en el humor y la vulgaridad del lenguaje verbal y corporal, resulta facilista, particularmente en el teatro y el cine, ya que recicla en demasía una misma fórmula narrativa simplista con el fin de identificarse rápida y superficialmente, sin mucho análisis profundizador, con la cotidianidad del espectador, quien experimenta así una especie de divertida catarsis al toparse con su compleja vida diaria convertida ahora en mero espectáculo escapista. Entre la risa colectiva del público y los guiños cosméticamente cómplices que le llegan desde la escena, el espectador sublima y purga así, por unos minutos, sus carencias y las ineficiencias diarias del sistema, sin realmente cuestionar la naturaleza o legitimidad de este, pues dicha crítica se limita a aspectos tales como las escaseces diarias de comida, ropa y transporte, la ineficiencia laboral, el burocratismo, el dogmatismo y la culpa de un funcionario siempre subalterno, etc. Es decir, la obra artística que se pretendía crítica no sobrepasa, en realidad, la presentación y confección costumbristas. Al asistir a esta producción no he podido evitar sentir nostalgia por los procedimientos dramatúrgicos brechtianos, especialmente los de aquellas obras suyas que sabían entretener y, a la vez, cuestionar el statu quo. Algunas obras han logrado ir un tanto más allá de la cadena y del mensajero, ya sea por vías imbricadas o alegóricas (como la pieza Antigonón y el filme Alicia en el Pueblo de Maravillas), o por vías más directas y documentales (como los filmes Conducta, La vaca de mármol y, más destacadamente, La obra del siglo). En este último filme, no una generación como sería la de Mario Conde en las mencionadas novelas de Padura se presenta como perdida, sino tres (abuelo, padre e hijo), y con ellas un proyecto gubernamental de supuesto desarrollo socioeconómico (la central nuclear de Juraguá y la ciudad anexa), en una compleja transferencia de lo particular a lo general, de la microhistoria a la macrohistoria. Por todo lo anterior, no siento que, dentro de Cuba, la mayor relevancia crítica de El hombre que amaba a los perros radique en la sección de la novela que aborda la Cuba contemporánea, ya que la considero bastante apegada, en lo esencial, al costumbrismo aquí descrito, aunque sin los manidos humor y vulgaridad que abundan en el teatro y el cine. Creo que los dos aspectos de la novela más significativamente críticos y, sobretodo, novedosos dentro de la producción cultural cubana dentro de la Isla son la presentación descarnada del estalinismo (en particular, la cruel maquinaria montada contra la figura de León Trotsky) y la ambivalente intervención soviética también durante Stalin en la Guerra Civil Española. Para el curioso lector cubano que, hasta entonces, se hubiera nutrido sólo de la

3 9 JJ Barquet. Dialógos, v.20, n.1, información histórica oficialmente divulgada, incluso académicamente, dentro del país, enterarse ahora de los entretelones sociopolíticos de estas otras dos realidades, bien puede llevarlo a reflexionar, en diferentes sentidos, sobre sus circunstancias y el prolongado proceso político posrevolucionario. Si reflexiona a partir de la manera en que ambas tramas se presentan en la novela, dicho curioso lector puede llegar, no a una humorística identificación facilista con su vida cotidiana, sino a una comprensión trágicamente compleja de los mecanismos que han marcado la vida de sus conciudadanos desde Para lectores cultos extranjeros, interesados en la historia del siglo XX y con mayor acceso a información de variada orientación ideológica, quizá la presentación que hace la novela de estos dos momentos históricos no resulte tan novedosa. Quizá ya sabe de los crímenes políticos de Stalin, de la importante significación política e histórica de Trotsky y de la polémica intervención soviética en la Guerra Civil Española. Pero aunque estas tramas no le resulten novedosas, aceptar entonces la impronta crítica presente en la novela dependerá de cómo cada lector extranjero opte por concebir, sin prejuicios ideológicos ni visiones maniqueas, la historia mundial del siglo XX. Aunque, contrarias a mi opinión, algunas personas consideran excesivo el énfasis historicista de la novela con relación al período estalinista, considero que hizo bien Padura en apoyar con numerosos datos históricos su detallada y descarnada radiografía crítica de los inhumanos métodos de represión, ejercicio y control del poder, y manipulación del individuo propios del estalinismo. Para el lector cubano de dentro, esta novela ejerce cierta función didáctica: suplir información factual sobre un período (estalinismo) y una figura histórica (Trotsky 1 ) escamoteados, o no suficientemente documentados, o no libremente interpretados. Y por supuesto que el lector cubano de dentro siempre puede lanzarse por su cuenta, ya que la novela no lo hace explícitamente a establecer paralelismos entre esos métodos estalinistas y los domésticos, aunque sepamos que quizá dicho lector no cuenta con suficiente información sobre procedimientos similares realizados, no ya por funcionarios o burócratas siempre subalternos y descartables, sino por la cúpula del gobierno cubano; quizá sólo conozca, por experiencia personal o avatares del proceso, algunos aspectos aislados (el caso Ochoa, por ejemplo, igualmente formado y después descartado por el sistema, como ocurre con Ramón Mercader). De ahí que la sistémica reproducción del estalinismo que realiza Padura en la cual las condenas y venganzas, incluso personales, parten del tirano y las culpas no se diluyen en funcionarios de segunda o tercera categoría sino en el propio tirano puede llevar al cubano de dentro a insertar, mediante la analogía, su fragmentada o escasa información sobre el período posrevolucionario y sospechando siempre críticamente, por lo mucho que aún le falta por conocer de su historia reciente en un sistema mayor de análisis que le permita comprender mejor dicho proceso; un sistema que, eludiendo la trasnochada versión justificativa de los errores ocasionales de ocasionales funcionarios, le revele la naturaleza de un gobierno que, por mantenerse en el poder como Stalin, puede utilizar cualquier procedimiento contra su propio pueblo. 1 Aunque Padura ha señalado la inexistencia, dentro de Cuba, de bibliografía sobre y de Trotsky, debo confesar que, antes de 1972, yo logré leer en La Habana, quizá en la Biblioteca Nacional o en la Escuela de Letras, su fundamental libro Literatura y revolución (1924). No sé qué destino tuvo después dicho libro. Por otra parte, durante un curso de posgrado sobre Historia de la URSS que tomé en Camagüey en la segunda mitad de los años 70 con un profesor soviético, no se mencionaron ni la figura de Trotsky ni los atropellos y crímenes de Stalin contra su propio pueblo, no obstante haber ocurrido ya el XX Congreso del PCUS y yo preguntarle al profesor al respecto.

4 JJ Barquet. Dialógos, v.20, n.1, Para dicho poder, como vemos en la novela de Padura, los ciudadanos pueden llegar a ser meras marionetas, como ocurre con Mercader: seres programados para servir no ya a la patria o a la nación, sino al Estado personificado en un voluntarioso tirano, quien una vez que los utiliza procede a descartarlos de una u otra forma. Asimismo, Padura presenta, sin cortapisas, la inaceptable y demagógica contradicción entre un poder que pretende representar a las clases trabajadoras y sus dirigentes (o Nomenklatura) viviendo una vida de disipación y lujos tenidos como burgueses. Obviamente, el excesivo interés por la riqueza material que se quiere ver siempre asociado al capitalismo y, tras la Caída del Muro de Berlín, al resurgimiento de este sistema socioeconómico en los países del Este europeo, existió también en esa Nomenklatura soviética aburguesada que tiene el doble pecado ético de ser demagogos y haber obtenido sus privilegios de casta gracias a su incondicional fidelidad al Estado, y no por sus propios esfuerzos productivos. Por otra parte, la versión tradicionalmente manejada dentro de Cuba sobre la Guerra Civil Española se había referido siempre, de forma maniquea, a un solo malo: los franquistas. Frente a estos se levantaban los republicanos ayudados, de diversas formas y siempre desinteresadamente, por la Unión Soviética. Pero la novela de Padura le presenta al cubano de dentro otra faceta de la ayuda soviética: la de intervenir en causas sociales de otros países para, de alguna forma, controlar y hasta anular los brotes revolucionarios autóctonos con vistas a asegurar sus propios intereses geopolíticos de gran potencia. No sólo asistimos aquí al constante control soviético sobre los destinos republicanos, sino también al crimen que realizan contra un líder republicano no estalinista de amplia popularidad. Además del tigre de afuera (Franco), la República parece tener un tigre dentro (la presencia soviética). Frente a esta diferente versión de la Guerra Civil Española, un cubano de dentro podría lanzarse a cuestionar la instrucción académica recibida en el área de las ciencias sociales. Hasta dónde sabemos?, diría parafraseando libremente un verso de una antigua canción de Silvio Rodríguez, o, en otras palabras, qué o cuánto se nos ha ocultado o escamoteado? Y como buena parte del proceso posrevolucionario cubano estuvo asociada a la llamada incondicional y desinteresada ayuda soviética, podría igualmente llevar su cuestionamiento a su propia realidad como nación después de (El filme La obra del siglo puede entonces ayudarlo en esta reflexión.) Si, aunque fuera de forma limitada, el gobierno cubano informó en 1976 sobre las pretensiones hegemónicas de gran potencia de la China comunista cuando los maoístas intentaron presionarnos para modificar, en su provecho, la línea de principios del gobierno cubano 2, similar afirmación sobre la URSS resultaba inadmisible dentro de Cuba después de En todos los casos, incluida la Primavera de Praga, la presencia de la URSS en otros países era idealizada. Como Padura, la producción cultural de los países de la antigua órbita soviética ha mostrado y denunciado, tras la Caída del Muro, esta interferencia perjudicial de la URSS en sus autóctonos movimientos políticos y sociales. Valgan como ejemplos los filmes Katyn, de Polonia, y Enero sangriento, de Azerbaiyán. Como he explicado aquí sin ánimo de agotar el asunto, la profunda significación crítica de esta formidable novela de Padura va mucho más allá de documentar jocosamente las cotidianas escaseces materiales, para lanzarse a abordar cuestiones que pueden ayudar al cubano actual a repensar, mediante la analogía y la duda 2 Partido Comunista de Cuba. El maoísmo. Aspectos ideológicos y políticos (para uso del Partido). La Habana: Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 1976, p. 7.

5 11 JJ Barquet. Dialógos, v.20, n.1, cuestionadora, la trayectoria intelectual y política del actual gobierno de la Isla a la luz de esta descarnada denuncia y desenmascaramiento del estalinismo durante la vida de Trotsky y la Guerra Civil Española.

SitemapRiverdale | Aretha Franklin Celine Dion Mariah Carey Testimony | Applications Torrents