Los dueños del micrófono Tácticas y estrategias ciudadanas en los medios

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Los dueños del micrófono Tácticas y estrategias ciudadanas en los medios LIBROS DE BOLSILLO 1

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Los dueños del micrófono Tácticas y estrategias ciudadanas en los medios Ximena Soruco Sologuren Ximena E. Pabón Frías Esteban Sanjinés Delgadillo PROGRAMA DE INVESTIGACION ESTRATEGICA EN BOLIVIA La Paz-2000 3

Esta publicación cuenta con el auspicio del Directorio General para la Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de los Países Bajos (DGIS) Soruco Sologuren, Ximena; Pabón Frías, Ximena E.; Sanjinés Delgadillo, Esteban Los dueños del micrófono. Tácticas y estrategias ciudadanas en los medios/ Ximena Soruco Sologuren, Resp. Ximena E. Pabón Frías, Esteban Sanjinés Delgadillo - La Paz, FUNDACIÓN PIEB, 2000. 102 p.; grafs.; tbls.- (Ediciones de bolsillo, v. 3) D.L.: 4-1-1464-00 I.S.B.N.: 99905-817-3-8 I. MEDIOS DE COMUNICACIÓN. II. PARTICIPACIÓN POLÍTICA. III. SOCIEDAD. 1. Título. 2. Serie. D.R. FUNDACIÓN PIEB, noviembre 2000 Edificio Fortaleza, Piso 6, Of. 601 Av. Arce No. 2799, esquina calle Cordero, La Paz Teléfonos: 43 25 82-43 52 35 Fax: 43 18 66 Correo electrónico: fundapieb@unete.com website: www.pieb.org Casilla postal: 12668 Diseño gráfico de cubierta: Alejandro Salazar Edición: entrelíneas.comunicación EDITORIAL Cuidado de la edición: Patricia Jiménez Producción: Editorial Offset Boliviana Ltda. Calle Abdón Saavedra 2101 Tels.: 41 04 48-41 22 82-41 54 37 Fax: 37 25 52 - La Paz - Bolivia Impreso en Bolivia Printed in Bolivia 4

Índice Prólogo... 7 Introducción... 11 1. Del Estado a la sociedad civil... 21 1. Mediaciones históricas entre el Estado y la sociedad civil... 22 1.1. 1952: la política restringida a lo estatal... 24 1.2. Dictaduras: se rompe la comunicación... 26 1.3. Desilusiones y desafíos en democracia... 28 2. Las otras tribunas del pueblo... 30 2. Estrategias de los mass-media... 37 1. La creación de programas participativos... 38 2. Objetivos de los programas participativos... 41 2.1. Programas partidistas: hacia la legitimación política... 43 2.2. Los programas no partidistas... 50 3. Estrategias: sinónimo de teatralización?... 54 3. Tácticas: artes de hacer de los participantes... 57 1. Descripción de los participantes... 58 1.1. Quiénes acuden a los medios de comunicación?... 58 1.2. Cuáles son sus necesidades?... 59 1.3. Negociación entre los servicios y la credibilidad de los medios... 61 2. Desarrollo de las tácticas... 62 2.1. La selección de una instancia de mediación... 63 2.2. La selección de un programa específico... 64 2.3. A quiénes se apela... 66 2.4. De qué manera participamos?... 68 5

4. La mediación desde los medios de comunicación... 73 1. Cómo negociar en el espacio público... 74 2. Los niveles de la mediación... 78 3. Es eficaz la mediación?... 85 4. Hacia nuevas formas de representación?... 88 Conclusiones... 93 Bibliografía... 99 6

Prólogo Qué es la mediación partidaria en nuestra democracia actual? Todo y nada. Todo, porque formalmente el sistema de partidos concentra exclusivamente la representación política, y nada, porque su funcionamiento y resultados son prácticamente nulos. Las encuestas de percepción que se realizan permanentemente lo demuestran con claridad y nos ahorran palabras para ofrecer mayores argumentos al respecto. Cómo se puede asociar la mediación partidaria con el fenómeno massmediático? Partiendo, precisamente, de su incapacidad en la construcción de la escenificación pública de su rol institucional, y su dependencia, cada vez más creciente, a los medios de comunicación para legitimar la representación política. Sin embargo, con ello no se ha hecho otra cosa que sustituir la política real por la virtual, o, como dice Canclini, la acción política relevada por la teatralización política. Lo anterior puede ser analizado ahora ubicándonos, espacial y temáticamente, en un plano más concreto. Cómo explicar la proliferación de programas participativos de radio y televisión surgidos en los últimos años en las ciudades de La Paz y El Alto? Existe una vertiente de explicación, donde se suele colocar a la experiencia comunicacional del programa La Tribuna Libre del Pueblo, bajo la dirección de Carlos Palenque, como modelo de inspiración y propagación. La respuesta puede tener validez si se toman en cuenta sólo criterios en comunicación basados en el formato. Después de todo, varios de los programas participativos existentes en otros medios tienen una especialización recogida de la matriz popular del mismo. Pero actualmente figuran factores políticos y económicos que deben ser considerados en la reproducción de programas participativos o popu- 7

lares. Ellos hacen más notorias las razones por las que han sido creados. Mientras que la Tribuna Libre significó un proceso de construcción social, los programas actuales denotan una decisión particular. En su creación existen criterios de cálculo acabados, correspondientes a la lógica del mercado. Y, ésta ha transformado también los códigos de participación de la población urbano-popular en programas de comunicación. Ahora, el escenario explícito de emoción, sentimiento e identidad, perteneciente a la Tribuna Libre original, ha sido sustituido por un escenario de corte racional. Aunque se comparte un mismo escenario, cada actor tiene intereses propios basados en reglas implícitas. Cada quien pretende hacer creer que está identificado con el otro. Propietarios, conductores y usuarios desarrollan un juego centrado en la lógica del costobeneficio económico, político y social. En este nuevo espacio, los propietarios y conductores de medios y programas, ya no apelan a la memoria histórica popular; a pesar de ello, los sectores marginados de la sociedad ingresan al mismo con la pretensión de alcanzar objetivos relacionados con su sobrevivencia material, bajo una lógica de cálculo. Unos despliegan estrategias y otros tácticas de acción social. Este nuevo escenario de los programas participativos tiene nexos con los cambios que se han operado en los mapas cognitivos de la política, donde resalta fuertemente la impronta del mercado. Varios empresarios privados y representantes del sistema de partidos han visto a la comunicación como un espacio de inversión económica o de reconversión política, según sea el caso. No es casual la creación de redes de comunicación donde los programas de participación aseguran los objetivos que busca el rating, como no lo es la inserción comunicacional de políticos que buscan maquillar su imagen pública o quieren reforzar su reconocimiento social. Es aquí donde aflora la cuestión de la democracia. En ella, la exacerbación de las mediaciones no muestra sino su perversión. La comunicación no es democrática, porque el mismo sistema no lo es. El mismo espacio público, que aparentemente se muestra neutral, no lo es, pues los medios de comunicación que lo originan tienen propietarios, y son éstos quienes deciden finalmente qué se mostrará públicamente. La democracia boliviana, como sistema político, funciona como el tipo de comunicación descrito arriba. En los hechos, las fabricadas mesas de diálogo no garantizan la existencia de una comunicación democrática como no lo hacen los programas participativos de radio y televisión, por más que 8

sean numerosos. Existe un déficit de diálogo democrático. La democracia boliviana asume representación sólo en su forma; es el manto con que sus élites cubren una forma estatal de larga duración y de tipo tradicional. Por estas razones, la presente investigación adquiere interés, pues motiva a una reflexión integral donde la comunicación desborda sus propios marcos para proyectarse a niveles macros. Además, sirve para recordar la necesidad de establecer en las investigaciones un diálogo multidisciplinario de las ciencias con el objetivo de comprender mejor nuestra intrincada realidad social. Joaquín Saravia C. 9

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Introducción Son las dos de la tarde y el barrio de la zona Vergel, en Llojeta, sufre un movimiento poco usual. Alrededor de treinta personas se han reunido en el último cuarto de hora para discutir los problemas de su vecindario. Pero ésta no es una reunión rutinaria. Algunos dirigentes y vecinos convocaron al periodista Jorge Torrico y su programa La Calle para discutir los problemas del barrio públicamente. Milton, dirigente de la zona, indica ante un micrófono: Queremos que se embovede el río y posteriormente rellenarlo y hacer ahí el mercado que ya se ha conseguido y también tenemos problemas de loteamiento. Su voz se mezcla con la de Alejandra Conde, maestra mayor del pequeño mercado de Vergel: Nosotros estamos en un área del mercado cerca al río donde han aparecido nuevos dueños, hemos recibido amenazas (...) Hemos ido a la Subalcaldía y el Alcalde tenía que visitarnos; pero no nos ha visitado, nos ha prometido y no ha venido por meses, para el anterior sábado también lo hemos invitado y tampoco ha estado presente. Son las dos y media. Entre niños, mujeres de pollera y vestido que llevan una radio a cuestas, transeúntes que pasan en bicicleta y a pie, vecinos que abren sus ventanas para ver el alboroto hay como un centenar de personas, todas alrededor de una movilidad de la radio Fides que hace de central de transmisión. 11

Buenas tardes, don Jorge, soy Demetrio Laura, Presidente de la Junta de Vecinos de la zona de Vergel (...) Nosotros queremos hacerle conocer a la opinión pública porque es una buena forma de buscar soluciones que siempre la gente escucha y puede cooperar (...) Con estos problemas del río y loteamientos se va a la Alcaldía, a las subalcaldías y no nos dan importancia. Es por eso que nos tenemos que agarrar de algún medio que salga al aire y tal vez ellos se sientan un poco presionados y poco a poco nos escuchen algo, y a ver si llegamos a conseguir algo porque hay mucha corrupción en todo lado. Los minutos siguen pasando y las demandas, con tintes de denuncia, también. Unas cuantas llamadas telefónicas del conductor de La Calle y, sorpresivamente, aparece el Jefe de Mantenimiento Urbano de la Alcaldía de La Paz y el Fiscal de la zona de Cotahuma. Poco tiempo después, también llega el diputado suplente de Juan del Granado. Con unas botellas de Coca-Cola que invita la maestra mayor del mercado, dirigentes vecinales, vecinos, autoridades municipales y un periodista empiezan a discutir las posibles soluciones a las demandas planteadas. Hace frío. El señor de traje y corbata acompaña a los vecinos a ver el río, y con voz solemne les explica los procedimientos y gestiones municipales para atender el requerimiento. Unos cuantos segundos de silencio y la autoridad fija una reunión en la Alcaldía para incluir la demanda en el Plan Operativo Anual (POA) siguiente. Respecto al loteamiento, Wilfredo Calzada suplente de Juan del Granado comenta:...estamos al tanto, en coordinación con el área jurídica de la Honorable Alcaldía Municipal y vamos a llevar adelante la demanda conjuntamente con los vecinos que conocen el terreno. Estamos haciendo la representación necesaria ante la Alcaldía aunque existen algunos casos pendientes que están en revisión. El programa ha terminado y los vecinos, satisfechos, nos comentan: (Jorge Torrico) está llegando por sexta vez aquí, a la zona, el año pasado ha venido y este año también (...) Cada vez que él llega trae a las autoridades y firmamos unos compromisos y se consolidan las obras. Se oye un ladrido a lo lejos y todos están dispuestos a volver nuevamente a sus ajetreos cotidianos. 12

Hasta cuándo tendremos que esperar? Ojalá se arreglen las cosas pronto dice la carnicera mientras desliza la mano para espantar a la mosca intrusa. No te preocupes Margarita le responde la maestra mayor. Vas a ver, don Jorge no se inclina a ningún partido, ojalá siga así. Yo creo que el vecindario ya no cree en asuntos políticos ni a los dirigentes porque nosotros conocemos al vecindario y entramos con hechos reales, así nosotros hacemos todo. Porque los políticos todo prometen, pero cuando ya están arriba ya no recuerdan lo que han prometido. Cómo interpretar este caso diariamente repetido en los diversos programas de radio y televisión de La Paz y El Alto? Cuando (los vecinos) vamos a la Alcaldía nos dan poca importancia, mire, estamos tramitando la certificación de un área; pero estoy yendo dos meses y nada hasta el momento. En cambio, cuando vamos a un programa como éste, las autoridades se sienten acusadas y rápidamente dan solución, es una forma de reacción de las autoridades. Es que los vecinos requieren presionar públicamente a las autoridades para ser atendidos, por lo menos parcialmente? Una de las principales funciones de los partidos políticos es la canalización de las demandas sociales hacia el sistema político para satisfacerlas y, así, obtener legitimación ante la sociedad civil. Sin embargo, su bien conocida deslegitimación hace que los ciudadanos acudan a instancias alternativas para interactuar con las instituciones estatales. Algunos de estos escenarios son los medios de comunicación masiva. La importancia de los medios de comunicación actualmente se debe a que éstos se han convertido en los principales configuradores del espacio público, es decir, validan no sólo temas, sino actores en la esfera pública como de interés general. Éste es el trabajo que realizan los programas de género informativo en los diferentes medios de comunicación, al seleccionar y difundir las noticias. A través de la introducción al espacio público de acontecimientos sociales y estatales, los medios asumen la función de mediación entre el Estado y la sociedad civil. Es decir, a partir de la selección de hechos actua- 13

les, relevantes socialmente y oportunos que realizan los periodistas y su transformación en noticias, los medios comunican ambas esferas. Pero, qué pasa cuando son los mismos afectados, los ciudadanos, que con problemas privados o de bajo impacto social (como los casos barriales) no sólo son fuente de información sino que acuden a los medios y siendo emisores, al menos circunstancialmente expresan sus demandas? Es el ejemplo tomado del programa La Calle, descrito párrafos atrás. Así, cuando los ciudadanos no reciben respuesta de parte de las instituciones estatales, acuden con sus demandas cotidianas a los programas que les abren las puertas; allí las exponen, denuncian alguna queja o simplemente piden ayuda para solucionar sus problemas. Este fenómeno es el objeto de estudio de la presente investigación. De tal manera, se pretende conocer cómo y por qué en los medios de comunicación, en La Paz y El Alto, a través de programas donde el demandante se convierte en emisor (expresa directamente su caso) se produce una interacción entre la sociedad civil y el Estado. La ausencia de sólidas instancias institucionales de mediación entre Estado y sociedad civil, debido a la deslegitimación de los partidos políticos, la fragmentación social actual y experiencias comunicacionales como el palenquismo, fenómeno político surgido con la intervención de un medio de comunicación, ha hecho que los medios de comunicación se consoliden como instancias de mediación entre la sociedad civil y el Estado. Desde una perspectiva funcionalista, Lorenzo Gomis (1987) señala que los medios de comunicación específicamente la prensa no sólo informan sino que, al transmitir las demandas sociales al sistema político y difundir las decisiones políticas al ambiente social, se convierten en mediadores. Sin embargo, este proceso comunicativo de entrada y salida al sistema político no se comprendería en su complejidad social y política ni en la lectura de las matrices culturales, que convierte a los medios en cómplices (Barbero, 1993) de los sujetos sociales, sin analizar las razones que motivan a los individuos a acudir a estos medios y no a otras instancias. Por tanto, aquí se considera que la mediación, más que una propiedad del instrumento (los medios de comunicación), es una apropiación de los sujetos (la sociedad civil y las instituciones estatales), ya que, sin sujetos que utilicen los medios para intercomunicarse, no hay mediación, aun existiendo el objeto para tal efecto. De tal manera, se plantea como primera hipótesis que la mediación entre Estado y sociedad civil, que se establece en el espacio público con- 14

figurado por los medios de comunicación, es el resultado de una negociación entre la acción estratégica de estos medios y la acción táctica de sus participantes. La mediación se define, entonces, como una negociación entre los propietarios y conductores de los medios de comunicación y los participantes. Sin embargo, esta negociación es asimétrica porque unos actores poseen un espacio propio, desde donde planifican sus acciones, y otros no. Los propietarios de los medios tienen esta ventaja, al igual que las instituciones estatales y, por tanto, actúan estratégicamente. En cambio, los participantes, que pueden ser actores colectivos o individuales; en las actuales condiciones tienen a su favor el tiempo, la ocasión y no la posesión de un espacio. Esto les permite participar tácticamente, aprovechando la circunstancia, en programas en los que se les brinda la posibilidad de participación directa para la canalización de sus demandas. Así, los sujetos despliegan acciones tácticas en un espacio ajeno los medios de comunicación, acciones racionales por las que los individuos comparan y evalúan sus distintas opciones (partidos, sindicatos, instituciones estatales y medios de comunicación); eligen; realizan ciertas operaciones como la manera de acudir, o el tipo de demanda de acuerdo a los programas; también negocian con los medios de mayor influencia pública (los que tienen un elevado rating) y, cuando se trata de programas con conductores afiliados a algún partido político, manifiestan apoyo electoral o, por lo menos, escenificaciones de este apoyo, a cambio de la canalización de sus demandas. Pero, cómo se desarrolla esta interacción? La segunda hipótesis de la investigación propone que la mediación realizada desde los medios de comunicación se presenta en tres niveles: la expresión pública de las demandas, su canalización al sistema político y la representación de los participantes ante el Estado. Los conceptos de expresión, canalización y representación han sido tomados de Giovanni Sartori (1994), que los utiliza al hablar de la mediación realizada por los partidos políticos. Sin embargo, su aplicación a los medios de comunicación (instancias no institucionales de mediación) hace necesario repensar estas categorías porque los términos de la negociación son completamente diferentes. Por ejemplo, la representación no es formal, sino más bien simbólica, aunque con amplio potencial de convertirse en representación política partidista, como ha sucedido con diferentes periodistas que ingresaron al terreno electoral. 15

El hecho de que una demanda sea presentada en un programa participativo ya la introduce al ámbito de discusión general, al espacio público y desde allí es susceptible de generar presión para una interacción con el Estado, se trate de una denuncia o de una necesidad que requiere ser satisfecha. Cuando el medio no sólo expresa la demanda sino que también utiliza su personal e influencia para contactarse con alguna institución estatal, lo llamamos canalización. Ahora bien, el Estado puede responder o no; en caso de responder a la demanda, el medio de comunicación ha generado una interacción más directa entre el demandante y el sistema político. Finalmente, en algunos casos en los que negocian el demandante y el medio, éste, además de realizar el primer contacto con el Estado, se convierte en un representante del demandante. El medio le brinda un abogado que represente al sujeto o le ofrece representación periodística; el conductor del programa, entonces, habla en nombre del demandante. La representación, como una característica de la actual mediación que realizan los medios de comunicación, ha adquirido importancia. Los sujetos no sólo buscan denunciar su problema sino utilizar la influencia pública de un comunicador para obtener una respuesta más rápida del Estado. Así, la organización del Movimiento Bolivariano, encabezado por la conductora del programa participativo con mayor rating en La Paz, Cristina Corrales, parece indicar la articulación de acciones colectivas y la búsqueda de representación política desde esferas distintas a la política tradicional como son los medios. Es que el vacío dejado por Carlos Palenque será llenado por otra comunicadora? Acaso la mejor plataforma política, hoy en día, son los medios masivos de comunicación? Cuál es el impacto de esta situación? La decisión de Cristina Corrales de ingresar al mundo político abre nuevas preguntas, la más importante: cuáles son las perspectivas de la mediación realizada por los medios de comunicación? El fenómeno palenquista manifestó, de manera contundente, la exclusión política y la discriminación cultural de un amplio sector de la sociedad. Migrantes, mujeres de pollera, informales, los otros hicieron reconocer sus derechos no sólo desde el micrófono sino desde las pantallas de televisión del Sistema de Radio y Televisión Popular (RTP) y apoyaron políticamente a Palenque cuando se fundó Conciencia de Patria (Condepa). Pero éste no es el único caso. En diferentes medios de comunicación se han creado programas de este tipo con el objetivo de obtener mayor audiencia y/o votos. Son los casos de las dos Tribuna Libre del Pueblo (de radio 16

Andina, conducida por Remedios Loza, y de radio Metropolitana, conducida por Mónica Medina y Pepe Murillo). Pero, también una radio sin partidismo explícito, Fides, cuenta con dos programas de este tipo, con mayor rating en La Paz y El Alto: Cristina y Usted y La Calle. Y sus iniciales conductores, Rodolfo Gálvez y Cristina Corrales se han lanzado al terreno electoral. Cuáles son las perspectivas de esta mediación, a largo plazo, si se hacen recurrentes los saltos de periodistas al ámbito político? Acaso podría presentarse la misma situación de los partidos políticos: la deslegitimación? La necesidad de instancias de mediación entre el Estado y la sociedad civil ha hecho que los ciudadanos acudan a los medios y los legitimen. Si éstos se politizan, convirtiéndose o siendo cooptados por partidos políticos, dónde se acudirá para canalizar las demandas sociales? Y, más aún, dónde conseguirá el Estado legitimación? Es que el fenómeno de los periodistas-políticos manifiesta enfáticamente el gran déficit de representación política y la crisis de los partidos políticos? Y, si las expectativas de los electores no son atendidas por estos periodistas una vez en la gestión pública, en qué quedan estas instancias alternativas de mediación? En fin, qué riesgos implica para el sistema democrático el hecho de que los programas participativos de los medios de comunicación asuman la representación de la ciudadanía? Si bien el tema de periodistas políticos no es el objeto central de la investigación, es analizado en el trabajo como ejemplo de lo que está sucediendo actualmente en los medios y con la mediación. En cuanto a la metodología, para el análisis de la mediación se seleccionaron los programas de género informativo participativo, es decir, con participación directa de la audiencia, ya sea por teléfono o presencial. Esto se debe a que la audiencia tradicional de estos programas es el sector popular que sufre de mayor exclusión política y que recurre a espacios como éstos para ser escuchado y reconocido. La selección de la muestra de los programas participativos se realizó bajo el criterio de rating. Así, se escogieron Cristina y Usted y La Calle de radio Fides; El Parlamento del Pueblo de radio Integración de El Alto; La Tribuna Libre del Pueblo de radio Andina; La Tribuna Libre del Pueblo de radio Metropolitana; y Jallalla La Paz de radio Eco 2000. Una vez escogidos los programas, se realizó su grabación (durante diez días) entre los meses de noviembre y diciembre de 1998 y la correspondiente codificación. A partir de la técnica de análisis de contenido se 17

estudió lo que sucede durante los programas transmitidos: sus participantes, el tipo de demandas que se expresan, la identificación de quiénes, a los ojos de los demandantes, son causantes del problema ( adversarios ) y quiénes pueden solucionarlo ( interpelados ). A través de esta técnica también se observó y cuantificó la actuación de los medios respecto a la demanda: si la expresan solamente, si la canalizan al sistema político y/o representan a los demandantes. Por otra parte, el proceso fuera de micrófonos tanto de los participantes como de los programas fue analizado a través de entrevistas en profundidad. Así, para el caso de los medios, se entrevistó a los conductores de los programas y al personal que trabaja con ellos para conocer los servicios que ofrecen, la imagen que tienen de su labor, de su audiencia así como de las instituciones estatales. Respecto a los demandantes, también se realizaron entrevistas mientras esperaban ser atendidos. Esta técnica permitió conocer las razones por las que deciden acudir a los medios de comunicación en lugar de ir a otras instancias de mediación, la evaluación de los diferentes programas y sus conductores y la opinión sobre las instancias estatales y los periodistas que deciden hacerse políticos a través de los medios de comunicación. A manera de complemento de este trabajo de campo, se realizaron observaciones no participativas en los diferentes programas con el objetivo, sobre todo, de analizar la metodología de acción de la radio y también de su difusión vía televisión. De tal manera, se observaron los criterios de selección de los casos para transmitirse por radio y/o grabarse para televisión, el trabajo del personal de los programas y los servicios que ofrecen. Finalmente, el equipo desea agradecer el apoyo del Programa de Investigación Estratégica (PIEB) para la realización de esta investigación, que no hubiera sido posible de otra manera, y particularmente, por la iniciativa de contribuir a la formación de jóvenes investigadores. También agradecemos a nuestro asesor, Joaquín Saravia, que ha acompañado con paciencia y empeño este recorrido; a Ton Salman, que estuvo cerca todo el tiempo, escuchando y enseñándonos a buscar nuestras propias respuestas, así como a los investigadores junior de la IV Convocatoria del PIEB que realizaron comentarios valiosos a nuestros avances en los seminarios de capacitación. En el transcurso de esta experiencia, llena de desafíos, desesperanzas, optimismos y sobredosis de pasión, agradecemos a las emisoras y conductores de los programas que nos dieron la oportunidad de conocer de 18

cerca su trabajo; pero sobre todo, nuestra gratitud es para los hombres y mujeres, vecinos, migrantes, informales, amas de casa, para esos otros, en el viaje marginal e ilegal, la pobreza y la exclusión consuetudinaria, para aquéllos que transitan de día en el centro y viven de noche en el margen, por mostrarnos su cotidianidad, sus problemas, sus llantos, su impotencia; pero también su inagotable creatividad, sus artes de hacer para ser parte de la democracia. Porque esta investigación está dedicada al hombre y mujer ordinarios. 19

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1. Del Estado a la sociedad civil La inquietud a partir de la que nace la presente investigación es la ausencia de sólidas instancias institucionales de mediación entre el Estado boliviano y la sociedad civil. La deslegitimación de los partidos políticos (Lazarte, cit. en: Mayorga, 1987), instancias primordiales de mediación, los ha alejado de la sociedad, y las relaciones clientelares que establecen han generado descrédito sobre su rol de canalizadores de las demandas sociales. Las razones que han impedido a los partidos cumplir su función de mediación política han sido varias. Lazarte indica al respecto que la estructura autoritaria y el verticalismo en las decisiones de las cúpulas partidistas, líderes que conservan el discurso abundante y redundante, partidos menos ideológicos y más pragmáticos, denuncias permanentes de corrupción generalizada y universalización del clientelismo político intrapartidista han dado lugar a que los partidos no puedan abandonar la pura lógica del poder con la que siempre funcionaron. Pero, si en el pasado la lógica de la política privilegiaba el poder y la fuerza, y por ello mismo ignoraba o no tomaba en cuenta seriamente a la sociedad, la democracia del ciudadano ha incorporado como principio de acción su propia lógica, poniendo en cuestión al partido constituido, casi exclusivamente, desde la lógica del poder. Aquí parece residir el problema central de los partidos, que los inhabilita para realizar adecuadamente su función central de ser estructuras de mediación de y entre la población y el sistema político-estatal. Por otra parte, políticas públicas como la participación popular o el Defensor del Pueblo no han tenido los resultados esperados en el ámbito urbano o son demasiado recientes para absorber los vacíos de comunicación. 21

Sin embargo, desde la sociedad civil han surgido propuestas de interacción. Una de ellas es la búsqueda de mediación a través de la participación en los medios de comunicación masiva. Pero cuáles son las posibilidades de mediación desde los mass-media?, cómo repercute la propiedad privada y/o política de los medios?, son espacios de canalización de las demandas o simple teatralización? La investigación propone entender la mediación que se establece en los medios de comunicación como el resultado de una negociación entre los propietarios de los medios y los participantes. Es decir, a pesar de que los medios son espacios ajenos, no propios para los ciudadanos, también son susceptibles de ser aprovechados para comunicarse con el Estado. Los resultados? A través de la negociación, los medios expresan las demandas sociales, las canalizan al sistema político y, en algunos casos, representan simbólicamente a los demandantes ante el Estado. Es a partir de estas propuestas que se desarrolla la presente investigación. Y el primer tópico a tratar son los antecedentes del fenómeno de la mediación. De tal manera, en este capítulo, se realiza una contextualización histórica de las mediaciones entre Estado y sociedad a partir de 1952, momento en el que se busca construir un proyecto nacional hegemónico. Posteriormente, se aborda el fenómeno palenquista que se constituye en el antecedente comunicacional más importante para el estudio. 1. Mediaciones históricas entre el Estado y la sociedad civil La aparente separación entre las instituciones del Estado y la sociedad civil promueve la emergencia de diversos lazos o mediaciones entre la fragmentación de lo privado, la sociedad civil, y lo público, el ámbito estatal. La importancia o necesidad de estas mediaciones radica en que permiten mostrar al Estado como protector de los intereses generales de la población, generándole consenso y legitimación para el ejercicio del poder. Según el periodo histórico, el Estado hizo uso de referentes colectivos generadores de mediación (O Donnell, cit. en: Collier, 1979). El objetivo de tales referentes era el de obtener la legitimación e integrar la sociedad para movilizarla. La conceptualización de la nación fue un primer referente; a partir y en nombre de ella se buscó generar una identidad colectiva, un noso- 22

tros que impone solidaridades sobre la diversidad y el antagonismo de la sociedad civil. Un segundo referente fue el de la ciudadanía ; mediante él se creaba un imaginario social de igualdad abstracta objetivada en el sufragio y el derecho de la sociedad civil a los recursos judiciales y la protección contra las arbitrariedades del Estado. Finalmente, el tercer referente es la concepción de pueblo o lo popular, expresión de una mediación en la que se reivindican demandas de justicia concreta de los estratos pobres. Este análisis apunta a las propuestas estatales de mediación y es útil en la medida en que permite sintetizar las acciones del Estado en el tema. Se puede señalar que en Bolivia, los proyectos hegemónicos han utilizado estos símbolos en sus mediaciones, aunque sin mucho éxito, por la incapacidad de canalizar las demandas sociales y legitimarse ante la sociedad civil. De tal manera, el Estado de 1952 apeló a los tres referentes colectivos para la construcción nacional. Las dictaduras militares posteriores anularon las reivindicaciones populares y basaron su legitimación en la seguridad nacional y, finalmente, la presente etapa democrática representativa enfatiza la interpelación al individuo jurídicamente libre, al ciudadano. Pero también la sociedad civil propone canales de comunicación a partir del uso de temas, metáforas y símbolos compartidos que unifican, cohesionan y dan coherencia a su actuar cotidiano (Sanjinés, 1992a). De manera más específica, las mediaciones también son instancias desde las cuales los ciudadanos y los grupos organizados expresan sus demandas, buscan canalizarlas y obtener su ingreso al sistema político para plasmarlas en soluciones concretas. Es, a partir de estos requerimientos, que la sociedad busca interactuar con el Estado y propone diferentes escenarios para hacerlo. A diferencia de las débiles propuestas estatales, la sociedad civil boliviana ha generado instancias más sólidas de mediación. Los sindicatos mineros y campesinos durante el paradigma nacionalista, las organizaciones urbanas de maestros, universitarios, comerciantes informales, etc., en la transición democrática lo demuestran. De tal manera, actores colectivos fuertes lograron representar las demandas sociales e interactuar con el Estado. Pero, qué pasa actualmente? A partir de 1985 se ha identificado la caída de los actores sociales tradicionales y una creciente fragmentación social. Ante esta situación, es válido hablar de propuestas de mediación desde lo social? El análisis de 23

las características de la mediación desde 1952 brindará más elementos para pensar la situación actual. 1.1. 1952: la política restringida a lo estatal Desde la Guerra del Chaco se fue gestando un proyecto llamado Nacionalismo Revolucionario, que buscó en dicotomías como nación vs. antinación, pueblo vs. oligarquía la justificación de su hegemonía y el ascenso al poder de una burguesía urbana y de esta forma del capitalismo. No obstante, la incipiente existencia de una burguesía que condujera al país por el camino trazado obligó al Estado a tomar las riendas del desarrollo económico. Como indica Galeano (1989):...el Estado ocupó el lugar de una clase social cuya aparición la historia reclamaba sin mucho éxito: encarnó a la Nación e impuso el acceso político y económico de las masas populares a los beneficios de la industrialización. Pero nada podía hacer un Estado sin el apoyo de un fuerte sector burgués, salvo asumir, de alguna manera, las reivindicaciones de las masas urbanas. El populismo se convierte entonces en la forma en que el Estado funda su legitimidad y organiza el poder, estableciendo un compromiso entre las masas y el Estado. Durante este período las instancias de mediación fueron principalmente el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y la Central Obrera Boliviana (COB), y los interlocutores válidos ante el Estado, los proletarios mineros y, en menor medida, los campesinos. De tal manera, el Estado se vio obligado a responder a las demandas concretas de estos sectores y lo hizo a través de la Nacionalización de las Minas, la Reforma Agraria y el Voto Universal. En este pacto social llamado populismo, los sectores subalternos interactuaron con la modernidad, esto es, con el Estado y con otros actores hegemónicos. Lograron que sus demandas de trabajo, vivienda y salud sean parcialmente escuchadas, aprendieron a tratar con funcionarios, hacer trámites, hablar por radio, hacerse reconocer. En este proceso es importante la convergencia del populismo político con la industria cultural (García Canclini, 1988). 24

El papel decisivo de la industria cultural en esta etapa residió en su capacidad de hacerse vocera de la interpelación de las demandas más básicas y los modos de expresión de las masas. En la resemantización de esas demandas y esas expresiones residió el oficio de los caudillos y la función de los medios (Barbero, op. cit.: 97). Así, los medios transmutaron lo público, la idea política de la Nación en vivencia, sentimiento y cotidianidad para los sectores populares. El pueblo resemantizó la política desde los medios de comunicación, introdujo sus demandas al espacio público para interpelar al Estado y logró la inclusión parcial al sistema político. Sin embargo, la capacidad de mediación de estas instancias pronto se verá anulada por su reificación 1 en el Estado, pues las consecuencias del sistema político de 1952 serán la subsumisión del MNR y los sindicatos en el Estado, la generación de prácticas prebendalistas y clientelistas, su deslegitimación y la final ruptura de comunicación con la sociedad civil. Durante este período:...la percepción de lo político se confundió con el espacio del Estado. Ambos podían ser pensados de manera intercambiable, de modo que con ello también se intercambiaban, recubriéndose el espacio del poder. La política era el poder y éste el Estado (Lazarte, op. cit.). De tal manera, a la crisis de hegemonía le fue añadida la imposibilidad de crear instancias mediadoras entre el Estado y la sociedad. Cómo comunicarse con la sociedad civil si el Estado había acaparado el ámbito de interacción de las instancias mediadoras bloqueando su rol de canalizador de demandas? En cuanto a la mediación realizada por los medios de comunicación de esta época, las radios mineras se constituyeron en las principales vinculadoras de la vanguardia popular los proletarios mineros con el Estado. No obstante, al ser manejadas bajo la lógica sindicalista se considera que, de alguna manera, también fueron estatizadas. 1 Término empleado por Peter Berger y Thomas Luckmann para indicar que el proceso de construcción de la realidad suele ser inadvertido por la conciencia que se enfrenta a una exterioridad aprehendida como cosa; es un paso extremo en el proceso de objetivación, por el que el mundo objetivado pierde su comprehensibilidad como empresa humana y queda fijado como facticidad inerte, no humana y no humanizable (1972). 25

1.2. Dictaduras: se rompe la comunicación La instauración de un ciclo de dictaduras militares empeora esta situación. En este período se anula la interpelación de lo popular y la justicia concreta por ser incompatibles con los objetivos de orden y economía capitalista impuestos por el régimen autoritario. Los gobiernos dictatoriales utilizan la ideología del nacionalismo revolucionario, la apelación a la nación, pero con un objetivo diferente: impedir la comunicación entre las diferentes clases sociales, para simular una situación de mediación y conseguir un consenso tácito (O Donnell, op. cit.) de parte de la sociedad civil. Sin embargo, este nosotros al que el Estado-Nación apela, no llega a ser un referente colectivo porque se lo monumentaliza y aparta de los sujetos sociales. Durante el autoritarismo se anulan las mediaciones legales entre el Estado y la sociedad y el interés general es reducido al éxito de las instituciones estatales para lograr el orden, lo que involucra también la reificación o cosificación de la realidad, haciendo que los seres humanos pierdan su capacidad de intervención y producción intersubjetiva del mundo. Se piensa a la nación desde arriba, desde el Estado, en tanto, quienes tienen la tarea de conformarla, provienen de abajo, del pueblo. De tal forma, la verticalidad con que se impone la formación del nosotros contrasta con las formas cotidianas y democráticas de establecer lazos de solidaridad entre los pobladores. Pero, qué sucede con los medios de comunicación durante esta etapa? De mediadores, a su manera, entre el Estado y las masas, entre lo rural y lo urbano, entre las tradiciones y la modernidad, los medios tenderán cada día más a constituirse en el lugar de la simulación y la desactivación de estas relaciones (Barbero, op. cit.). Es así que el modelo modernizador encuentra en la radio la mejor manera de transmitir su proyecto educativo, pues ésta se constituye en enlace de la modernizadora racionalidad informativo-instrumental con la mentalidad expresivo-simbólica del mundo popular. Y la televisión se realiza en la unificación de la demanda, es la imagen plena de la democratización desarrollista. 26

Por ello, en el militarismo es imposible hablar de esferas públicas institucionalizadas, de lugares de debate y discusión de los asuntos de interés general. Pese a todo, y de forma paralela a la represión, se fueron gestando contraesferas que buscaron la apertura democrática. A través de la apelación del respeto a los derechos humanos y la huelga de las mujeres mineras, los sectores sociales se unieron en la reconquista de la democracia, lograda finalmente en 1982 con el gobierno de la Unidad Democrática Popular (UDP). Pero los problemas no terminan ahí. La desilusión se hace patente, tanto como el desgaste de la cultura política que aún enarbolan los actores sociales tradicionales. Es así que las certezas sobre las bondades del progreso buscado se derrumban. La capacidad de los caudillos populistas se pone en duda; la resistencia popular a los gobiernos militares dictatoriales no desemboca en procesos socialistas; el sistema político pierde credibilidad; y la confianza en el Estado se desmorona. Durante este período las viejas estrategias de lucha política, de destruir al adversario antes que pactar, recrudecen aún más las endebles condiciones de la democracia. En este ámbito de crisis económica e ingobernabilidad se evidencia el desgaste de un proyecto cultural homogeneizante y su lógica antagónica, la pérdida de fuerza de un actor social antes esencial: los mineros, y las crecientes demandas de participación de una sociedad civil que se reconoce heterogénea. Cómo lograr espacios de comunicación ante esta nueva realidad? De acuerdo con Sanjinés (cit. en Vidal, 1992):...la progresiva desarticulación social y la fragmentación política indican que el Estado de 1952 fue incapaz de sostener mediaciones ideológicas de consenso que enmascaran toda dominación. Así se debilitó la noción de un nosotros comunitario que hace que la población comparta tanto una sólida experiencia histórica como proyectos firmemente anclados en símbolos de identidad nacional. También fue opacada la noción de lo popular, sentido elemental de justicia colectiva que satisface las necesidades de los sectores más alejados y marginados de la población. Por último, la noción de ciudadanía quedó gravemente disminuida con la falta de auténticas instituciones mediadoras entre el Estado y la sociedad, negándoseles a los ciudadanos su participación en los designios de la nación. 27

1.3. Desilusiones y desafíos en democracia A partir de la consolidación democrática lograda desde 1985 se inaugura otro paradigma de accionar político: la democracia de corte liberal-representativo que apuesta a la apelación del ciudadano. Cómo se enfrenta, actualmente, el desafío de generar procesos de intersubjetividad entre el Estado y la sociedad civil para la construcción de una nación? La respuesta a esta pregunta debe hacérsela considerando que la democracia no garantiza por sí misma la efectividad de estas esferas públicas, pues los peligros de la concentración de las decisiones políticas en las élites y el simulacro de la acción política en los mass-media corren paralelos a este nuevo paradigma político. Por otra parte, situaciones tales como la constante migración campociudad y el asentamiento de esta población en la ciudad de El Alto, la incapacidad de absorberlos en la economía formal, la pobreza, el problemático proceso de incorporarse a la cultura urbana y el enfrentamiento cotidiano con la discriminación cultural y la exclusión política cuestionan la posibilidad de legitimación de un Estado ajeno y muchas veces incapaz de satisfacer demandas básicas. Sanjinés señala que en la actualidad:...el discurso dominante deja su prédica populista para modernizar al capitalismo por la vía darwiniana, donde sólo pueden subsistir los eficientes y emprendedores. Esta solución altamente tecnológica y exclusivista sirve poco como referente legitimador del Estado, porque es precisamente la antítesis de lo popular y de la imagen simbólica de la nación, definida como un nosotros comunitario (ibid.). En este sentido, se presencia, nuevamente, la fragmentación de la acción colectiva en la que el Estado se distancia abierta y voluntariamente de su sociedad? Además, las prácticas tradicionales de los partidos políticos (clientelismo, prebendalismo, etc.), su concepción de la política como la lucha y preservación del poder y su consecuente incapacidad de canalizar las demandas sociales terminan por deslegitimarlos socialmente. Dado este proceso, surgen otras instituciones creadas por el gobierno para cumplir con esta mediación. Con las leyes de Participación Popular y Descentralización, se les otorga a los municipios autonomía en la administración y gestión de sus recursos. También se crea la Defensoría del 28

Pueblo, cuya función más importante es la de servir de ente mediador entre las demandas sociales y el Estado. Ambos procesos constituyen importantes avances para el establecimiento de alternativas de comunicación de la sociedad con el Estado. Sin embargo, dichas políticas no han tenido los resultados esperados en el ámbito urbano o son demasiado recientes para evaluarse. En este contexto de ingobernabilidad, de avances y retrocesos, los partidos políticos pierden la capacidad de construir el acontecimiento y la escena política y son sustituidos, crecientemente, por los medios de comunicación social o, en todo caso, en parte por los medios y en parte por las experiencias directas y puntuales de la gente en su relacionamiento con la política. Basada en este panorama, es que la sociedad también propone ámbitos no institucionalizados de comunicación a través de los medios de comunicación masiva u otras instancias más cotidianas, donde no se pueden esperar acciones políticas organizadas o, por lo menos, no aquéllas propuestas por actores sociales tales como en épocas pasadas. En este sentido, la acción ciudadana, individual y que obedece muchas veces a la lógica costo-beneficio, y la acción organizada a partir de grupos coyunturales o de presión (que se forman para pedir una demanda y se desintegran cuando la obtienen) es el ámbito referencial en el que se debe mover una investigación de este tipo. Actualmente, los medios masivos de comunicación son los principales agentes de configuración de la esfera pública, pues definen los temas y actores válidos para interpelar al Estado. Esta situación, además, los ha convertido en escenarios de construcción de los significados colectivos. En este sentido, el fenómeno de la comunicación masiva se constituye en un ámbito clave de investigación y reflexión sobre la democracia. Sin embargo, los medios de comunicación son escenarios de reivindicación o más bien de teatralización? Una de las principales críticas a los medios de comunicación masiva como instancias de profundización democrática es el simulacro de las acciones políticas que da lugar a la aparición de nuevas formas de exclusión. A este respecto Protzel indica que:...una cultura de masas, al margen de ser una teatralización o imposición de los emisores, o bien materia de apropiación por los receptores, constituye una realidad que funciona en un mercado, donde los intereses de los medios convergen con los agentes económicos que dinamizan el mercado (1992). 29

Es decir, la teatralización es una realidad, producto de la lógica del mercado. Con la introducción de la lógica de mercado en el campo político, el Estado de bienestar se reduce a un Estado regulador de la actividad económica y que garantiza las relaciones contractuales de la sociedad civil. Por otra parte, la utilización de un referente individual, la ciudadanía, conlleva el peligro de desestructurar la participación política colectiva y restringirla al voto y la representación. Esto también podría convertir a los ciudadanos, como señala García Canclini (1995), en consumidores de las ofertas electorales y del espectáculo político en momentos de normalidad (entre elección y elección). Entonces, ante un Estado que interpela a los individuos, a los ciudadanos, ante una fuerte deslegitimación de los partidos políticos, no sólo como espacios de canalización de demandas sino de representación y ante los requerimientos sociales de participación más allá del voto, qué rol están jugando los medios de comunicación en la política? Son escenarios de denuncia y canalización de las demandas sociales? Son ámbitos de representación política de los ciudadanos, como parecería indicar la decisión de la periodista Cristina Corrales de ingresar a la batalla electoral? En fin, están mediando entre el Estado y la sociedad civil?, cómo y con qué efectos en la dinámica política? Carlos Palenque, y el fenómeno que evidenció, deja más preguntas que respuestas, pero también deja pistas para continuar la búsqueda, pues no es posible encarar el tema de los medios de comunicación sin toparse con La Tribuna Libre del Pueblo y los aportes teóricos realizados al respecto. 2. Las otras tribunas del pueblo La Tribuna Libre del Pueblo ha sido el programa que ha recibido mayor atención por parte de los investigadores en los últimos años. Y no es extraño, porque el movimiento social generado alrededor de éste, la controversial labor comunicacional de Carlos Palenque Avilés, el éxito político obtenido por Conciencia de Patria (Condepa) y la conmoción social en torno al fallecimiento de su líder en marzo de 1997 lo han convertido en uno de los fenómenos comunicacionales más importantes de las últimas dos décadas. Entre los más destacados estudios sobre el tema se encuentran los de Joaquín Saravia y Godofredo Sandóval, Jach a Uru: la esperanza de un 30

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