INTRODUCCION GENERAL AL CICLO DE FORMACIÓN BÁSICA ELABORADO POR EL P. RAFAEL FERNÁNDEZ Y LA HNA. M. ANGÉLICA INFANTE

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1 INTRODUCCION GENERAL AL CICLO DE FORMACIÓN BÁSICA ELABORADO POR EL P. RAFAEL FERNÁNDEZ Y LA HNA. M. ANGÉLICA INFANTE HORIZONTE Y PROYECCIONES DEL CICLO BÁSICO DE FORMACIÓN 1 SU ORIGEN 1.1 Antecedentes El Ciclo Básico de Formación de la Rama de Familias surgió, en primer lugar, de la experiencia que se había hecho a lo largo de más de 20 años de trabajo con los matrimonios en torno al santuario de Bellavista y en los diversos centros de Schoenstatt a lo largo de Chile y en otros países. No fue, en ningún caso, un proyecto sacado del escritorio o de una elucubración meramente teórica. En él se trató de recoger todo lo valioso que se había logrado en el trabajo con la Rama de Familias a lo largo de decenios. Durante todo ese tiempo la Rama fue desarrollándose cada vez más en extensión. Su crecimiento ya no permitía que los asesores estuviesen presentes, como fue posible en los primeros años, casi en todas las reuniones de grupo. Por otra parte, cada vez se multiplicaron más los lugares donde los asesores sólo podían ir de vez en cuando para apoyar a los grupos. Con mayor intensidad se hizo así presente la necesidad de que los mismos matrimonios asumiesen un rol mucho más activo y que éstos dispusiesen de los medios que les permitiera ejercer fecundamente su labor. Por otra parte, se pudo constatar que al no existir un plan orgánico de crecimiento, en muchos casos elementos centrales de la espiritualidad de Schoenstatt no eran suficientemente abordados y, a veces, incluso, se producían vacíos respecto a dimensiones esenciales de la espiritualidad de Schoenstatt, que más tarde resultaba difícil introducir. 1.2 Un intento de planificación Todo lo anterior nos llevó a elaborar un proyecto que comprendiese la creación de un curriculum de introducción. La experiencia enseñaba que el lapso de 5 a 6 años era el tiempo adecuado para introducir a los matrimonios, generado una base que les permitiera decidir posteriormente a qué comunidad definitiva de Schoenstatt podrían integrarse. A este período lo denominamos Ciclo de Formación Básico. Después de 10 años de puesta en práctica de lo elaborado y de los ajustes hechos al plan

primitivo, podemos constatar que ese lapso de tiempo es suficiente y adecuado. Al final del sexto año del Ciclo Básico de Formación, sobre la base de los años anteriores y, especialmente, del sexto año, se ofrece a los matrimonios una jornada, a fin de que estos puedan discernir la voluntad y plan de Dios para con ellos. Es decir, para que puedan optar por el Instituto de Familias, por la Federación, la Liga de Familias (en sus dos formas de Colaboradores y Miembros, que denominamos CAM o Militancia), o como peregrinos. 2 2 OBJETIVOS CENTRALES DEL PROYECTO 2.1. La perspectiva matrimonial y familiar Durante todo el Ciclo Básico de Formación se ha considerado mantener y responder en forma consciente y constante a la perspectiva de intereses matrimonial y familiar. Por otra parte, se ha considerado, al mismo tiempo, que la espiritualidad de Schoenstatt esté constantemente presente durante todo el proceso y, desde el inicio se entregue Schoenstatt, según la ley del crecimiento orgánico: partir de una totalidad orgánica para ir hacia una totalidad orgánica. Resulta difícil introducir posteriormente elementos esenciales de la espiritualidad de Schoenstatt si estos, desde el inicio, al menos en germen, no se encuentran presentes. En ese sentido, por ejemplo, desde el comienzo del Ciclo Básico hasta el final están presentes los tres contactos vitales (María, el santuario y el Padre) y los pilares fundamentales de la espiritualidad schoenstattiana: la alianza de amor, la santidad de la vida diaria y la espiritualidad del instrumento. Por cierto, de acuerdo a una pedagogía dinámica y no simplemente siguiendo una metodología lógica o estática. Al proceder de esta forma se ha querido evitar dos extremos. A saber: introducir a los grupos por el camino de Schoenstatt sin atender a su realidad o perspectiva de intereses concreta. Es decir, en forma general, sin tomar en cuenta que no son ni juventud, ni grupos de señoras o de hombres, sino específicamente grupos de matrimonios. Como tales a ellos les importa centralmente la temática matrimonial y familiar. Normalmente acuden a Schoenstatt no por Schoenstatt mismo, sino porque esperan que el Movimiento les ayude a crecer como esposos y a ser mejores padres de familia. El otro extremo llevaría a ofrecerles un plan de formación en el cual lo original schoenstatiano quedase relegado a un segundo plano, en miras a no atosigar a las personas con Schoenstatt. Se les entregaría, por ello, elementos de una pastoral familiar general, que abordase los temas matrimoniales y familiares, comprensibles y atrayentes para ellos, sin mostrarles directamente ni llevarles al mismo tiempo a beber de las fuentes de gracias originales que Dios nos ha regalado.

Con este proceder, Schoenstatt aparece al final de un proceso, en el mejor de los casos, presentándose como una cierta culminación. Sin embargo, a esas alturas ciertamente a los matrimonios les resultará muy difícil asimilarlo. Si se siguiese este camino, además, no se consideraría suficientemente que, por ejemplo, la alianza de amor con la Madre y Reina de Schoenstatt no es sólo una meta sino también la raíz y la fuente de vida que garantiza la conquista del ideal de santidad matrimonial y familiar. El Ciclo Básico de Formación está concebido, por lo tanto, de tal forma que busca conjugar armónicamente ambas realidades: la perspectiva de intereses matrimonial y la introducción orgánica en la espiritualidad y en la Familia de Schoenstatt 2.2. Adaptación a las circunstancias concretas El curriculum formativo se propone como un cauce, como un itinerario pedagógico y no como un camino temático rígido, lo cual sería contrario a la pedagogía de Schoenstatt. Siempre se supone que tras todo el proceso formativo hay educadores: asesores y laicos preparados para guiar el proceso (Ver Manual del Dirigente, ed. 2003). La proposición de un plan formativo posibilita que no sea necesario comenzar siempre de nuevo en cada lugar, sin aprovechar lo que ya se ha logrado. El curriculum es suficientemente flexible y tiene en cuenta que en cada lugar las realidades son diferentes, sea por el tipo de matrimonios que toman contacto con el Movimiento como por las circunstancias concretas que los rodean. Esto tiene una aplicación directa especialmente en relación al primer año del Ciclo Básico de Formación. Es muy diverso si en un lugar son 10 o 15 matrimonios o 50 o 60 los que acuden. Es muy distinto el caso si llegan matrimonios nuevos procedentes de una realidad rural o de una megápolis. Creemos, sin embargo, que el plan diseñado, siendo, como dijimos, un cauce, permite fácilmente una adaptación a las circunstancias concretas. 3 3 SU DESARROLLO 3.1. El itinerario pedagógico en general Como se señaló anteriormente, el curriculum formativo abarca 6 años. Los factores pedagógicos que moviliza son diversos y, en ningún caso, deben reducirse o limitarse sólo a las jornadas o a las reuniones de grupo que éste propone. La fuerza pedagógica más importante es el acogimiento de los matrimonios en la red de vínculos que Schoenstatt ofrece. A los matrimonios se les pone en contacto con la Familia de Schoenstatt, con personas y con ambientes donde se

puede respirar Schoenstatt. El ambiente sano, positivo y acogedor, el contacto vital con matrimonios que irradian vida y que luchan por la santidad matrimonial y familiar posee una fuerza pedagógica de primer orden. No solamente cuenta aquí el contacto y los vínculos personales que se establecen, sino también la magia del lugar, especialmente el contacto con el santuario y la Casa de la Rama. Si se logra dar este ambiente y se gestan vínculos personales y locales, el proceso pedagógico surte el efecto deseado. Lo anterior se enmarca en la línea de la pedagogía de los vínculos, pilar básico de la pedagogía schoenstatiana. Por otra parte, los matrimonios deben sentir la atracción que ejercen los ideales que se les presentan, sea en las conversaciones, en las charlas, o en las reuniones. Schoenstatt les ofrece un mundo nuevo y atrayente, que busca responder a las aspiraciones más íntimas de los matrimonios y que amplía sus horizontes. Schoenstatt quiere abrir a los matrimonios un nuevo camino de santidad matrimonial. Es nuevo, porque recién a partir del Concilio Vaticano II, progresivamente se ha ido señalando el lugar y la importancia de la santidad laical; y con ello, de la santidad matrimonial y familiar. Ideal que ahora se hace más urgente que nunca, dado el proceso cultural de desintegración y disolución de todos los vínculos queridos por Dios. En Schoenstatt los matrimonios deben descubrir que se les llama a diseñar un proyecto matrimonial y familiar, que va mucho más allá de entregar consejos para lograr una mejor convivencia o para educar a los hijos. Por cierto que nos importa afianzar por todos los medios también estos aspectos, pero se trata, más allá de ello, de que cada matrimonio asuma el llamado que Dios les hace por el sacramento que han recibido y que desarrolle, a la luz del sacramento, los dones y talentos originales que Dios les ha regalado, un auténtico proyecto de matrimonio y de familia cristiana. Con esto ponemos en juego el segundo pilar central de la pedagogía de Schoenstatt: la pedagogía de ideales. Este es el contexto general en el que ofrecemos a los matrimonios un plan de formación. El plan formativo comprende jornadas, reuniones y diversos talleres. La temática de las jornadas y reuniones es la siguiente: Año de introducción Año de la alianza (alianza esponsal y alianza con María) Año de la santidad matrimonial (profundización de la alianza esponsal) 4

Año de las costumbres familiares (santidad de la vida diaria) 5 Año de la proyección apostólica (espiritualidad del instrumento) Año de consolidación y búsqueda del ideal de matrimonio. (recapitulación) Los talleres y otras instancias formativas, complementan lo que se da en las reuniones y jornadas. Por otra parte, a menudo es necesario fortalecer a través de cursos, aspectos generales de formación cristiana que requieren un afianzamiento y profundización. 3.2. Breve descripción de cada año del Ciclo Básico de Formación Como se señaló anteriormente, en el plan formativo, desde el inicio hasta el final, está presente la perspectiva de intereses matrimonial y familiar, junto con la entrega de la espiritualidad propia de Schoenstatt. 1) Año de introducción En el primer año se trata de captar la problemática que viven los esposos como matrimonio y familia en medio de una sociedad que sistemáticamente carcome los fundamentos de la relación esponsal y de la vivencia familiar. En este contexto se les presenta Schoenstatt como un Movimiento de Iglesia, fundado por el P. Kentenich, profundamente mariano, que quiere dar una respuesta válida a los desafíos que plantea la época que vivimos; que se siente llamado en y con la Iglesia a ser alma de una nueva cultura. Prestar atención especial a la familia constituye para nosotros un imperativo de nuestro tiempo y de nuestra propia necesidad como esposos y padres de familia. Se hace referencia especial a la dicotomía existente hoy día entre fe y vida, al hombre que se ha alejado de Dios y la necesidad de conducirlo vitalmente al con él, a partir de la familia como taller de humanización (preámbulos de la fe). La forma concreta en que se da esta introducción varía de lugar en lugar. Normalmente de dan encuentros periódicos. Estos encuentros están organizados por la Rama y un equipo de monitores que se ha preparado previamente para esta tarea. Después de varios encuentros generales (si se ha seguido este sistema), se ofrece una jornada a mediados de año, donde se invita a los matrimonios a hacer la experiencia de Schoenstatt y a formar grupos.

Se les entregan medios concretos a través de los cuales pueden ya, desde el inicio, fortalecer su crecimiento como esposos (por ejemplo, poniendo en práctica las 4 R ). Esto ayuda a que los matrimonios consideren su participación en el Movimiento no como oyentes a los cuales se les explica una doctrina, dejando en segundo plano el llamado a un cambio de vida y a un crecimiento concreto como esposos y como familia. 6 2) Año de la alianza de amor El sentido del segundo año en el Ciclo Básico de Formación es doble: En primer lugar se trata de ayudar a descubrir el propio matrimonio como una alianza de amor. El segundo objetivo consiste en conducir, a la luz de la propia alianza de amor matrimonial, hacia la alianza de amor con Dios a través de María. Durante este año se pretende que los matrimonios descubran y profundicen lo que constituye el núcleo mismo de su matrimonio: el amor mutuo que los une para toda la vida, por el cual se han dado un sí pleno, que les lleva a ser un solo cuerpo y a conformar un consorcio para toda la vida (Familiaris Consortio). La esencia de su matrimonio y de su felicidad como esposos, es esta alianza de amor mutua. Alianza que requiere una renovación constante, que necesita crecer, consolidarse y ser fecunda en cada etapa de la vida. Es esta alianza de amor esponsal la que el Señor elevó a la categoría de sacramento. Ella es signo eficaz de la alianza de amor de Dios con la humanidad, inaugurada en el Antiguo Testamento y sellada para siempre en forma perfecta en Cristo Jesús. La alianza de amor de los esposos fue elevada por el sacramento para que fuese signo eficaz de la nueva alianza, de la unión de amor de Cristo con su Iglesia. De este modo los esposos que han contraído el sacramento están llamados y capacitados por la gracia que les confiere el sacramento a ser imagen, camino y protección de la unión de Cristo y la Iglesia. Por otra parte, los esposos reciben de esa realidad sobrenatural su fundamento más sólido y la fuente más honda de su vitalidad y permanencia. Este año de la alianza de amor, a través de las jornadas y las reuniones de grupo, busca introducir a los matrimonios en el mundo de la alianza de amor natural y sobrenatural. Una jornada al comienzo del año muestra la gran perspectiva de la alianza de Dios y el hombre como nervio central de la historia de salvación y cómo esa alianza, que en Cristo encuentra su plenitud, se reactualiza y concreta en cada matrimonio cristiano, en el sentido recién señalado. En ella se tiene en cuenta que, en general, el conocimiento de los matrimonios respecto al sacramento del

matrimonio es muy deficiente. Por eso es necesario ayudarles a descubrir que el sacramento que han recibido es el fundamento de la santidad matrimonial y familiar a la que están llamados. En esa misma jornada se explica que la alianza de amor con María (personificación de la Iglesia), tal como Schoenstatt la vive, es el camino más corto y seguro para vivir la alianza de amor con Cristo y la Santísima Trinidad. La alianza de amor con María es el gran regalo que les hace Schoenstatt para mantener viva y hacer crecer su alianza matrimonial. Puesto este fundamento, se abre el camino a lo que será el resto del año de la alianza en relación a las reuniones de grupo. Lo que se pretende en las reuniones de grupo es que los matrimonios, habiendo redescubierto en la alianza de amor su naturaleza más íntima, se aboquen a profundizarla y crecer en ella. El plan de reuniones está concebido en la siguiente perspectiva: La alianza de amor (natural y sobrenatural) crece (o se debilita y muere) en la medida que los contrayentes de la alianza, primero, profundizan el conocimiento que posee uno del otro, segundo, enriquecen su diálogo y, tercero, en la medida que se dan mutuamente pruebas que muestran y profundizan el amor mutuo. Las reuniones van desarrollando vitalmente esta temática. Los tres aspectos se trabajan alternadamente en el plano de la alianza esponsal y luego en el plano de la alianza con María. Una jornada a mediados de año y un curso de preparación a la alianza de amor con María completan el programa. (Ver para detalles el Manual de Dirigentes y el material elaborado ad hoc). El tema de la jornada es la alianza de amor en Schoenstatt y las gracias del santuario aplicadas a los matrimonios. El porqué no se dedica este año solamente a tratar la alianza de amor entre los esposos, dejando para más tarde la alianza de amor con María, radica en que esta alianza con la Virgen constituye la fuerza fundamental que anima toda la espiritualidad y pedagogía de Schoenstatt. No hacerlo significaría postergar aquel don que Dios nos ha regalado como regalo y tarea. Como dijimos más arriba, la alianza con María no sólo es meta, sino también camino. Por otra parte, introducir la alianza de amor con María al inicio del Ciclo Básico de Formación, por otra parte, normalmente en nuestro medio no encuentra obstáculos especiales (recordemos que el sustrato mariano de nuestra cultura es una de las reservas más preciosas de la Iglesia latinoamericana). Si determinadas personas tienen reparos o se sienten inhibidos ante la invitación a sellar una alianza con ella, esto da pie para explicar su sentido y hacerla más comprensible. Si a pesar de ello no desean hacerla por el momento, no hay impedimento alguno: si tienen vocación para Schoenstatt, ya llegará el momento 7

para sellarla. En el caso contrario, sin duda encontrarán en la Iglesia otras comunidades donde lo mariano no esté tan destacado y no sea tan central como lo es en Schoenstatt. Este segundo año del Ciclo Básico de Formación culmina con la alianza de amor sellada con nuestra Madre y Reina de Schoenstatt en su santuario, por los matrimonios que así lo desean (normalmente son una gran mayoría). También, al final de año, previa consulta al grupo, los monitores eligen un matrimonio como jefes de grupo. 8 3) Año de la santidad matrimonial Durante este año el matrimonio jefe de grupo se forma como tal con un curso de 6 sesiones. (ver programa en Manual del Dirigente). A mediados de año se hace el traspaso del monitor al jefe de grupo. En el camino hacia una santidad matrimonial, el tercer año del Ciclo Básico de Formación profundiza específicamente la alianza de amor entre los esposos. La alianza esponsal es una alianza de amor, de un amor que abarca todas las formas del amor y todos los grados del amor. Bajo la protección de María, Madre y Reina de Schoenstatt y en alianza con ella, los esposos son llevados a redescubrir y profundizar la riqueza de su amor mutuo, en sus diversas dimensiones: como un amor corporal (o sexual), sensible, espiritual y sobrenatural. Cada una de estas dimensiones toca lo más profundo de la vida conyugal, son la fuente de su felicidad como esposos, pero, a la vez, también presentan áreas de conflictos frecuentes y, muchas veces, graves. La alianza de amor con María en el santuario, la vida sacramental, la oración y el esfuerzo expresado en la autoformación (contribuciones al capital de gracias), hacen que cada día la relación esponsal se renueve y se consolide, y, al mismo tiempo, impiden que esos conflictos o posibles inhibiciones de alguna de alguna de las dimensiones del amor esponsal, resten vitalidad al matrimonio o terminen destruyéndolo. El crecimiento del amor esponsal se cultiva también en la perspectiva de los grados del amor. Es decir, se trata del paso de un amor egoísta y primitivo, a un amor generoso, centrado en el tú y heroico, realidad que sólo se da en plenitud a la luz y en la fuerza del amor de Cristo y de la alianza de amor con María. En la primera jornada se trata el sacramento del matrimonio. En la segunda Jornada se aborda el tema de la paternidad responsable. En la primera jornada se puede incluir el tema de la polaridad hombre y mujer.

Durante este año del Ciclo Básico de Formación y en los años siguientes se ofrecen a los matrimonios la participación en el Taller del Santuario-Hogar y en el taller sobre el P. Kentenich. A estos talleres asisten los matrimonios que deseen. También se invita a cursos que complementan el curriculum familiar, como, por ejemplo, cursos de Biblia, etc. Este tercer año del Ciclo Básico de Formación culmina con una renovación solemne del sacramento del matrimonio. 4) Año de las costumbres familiares Cada año del Ciclo Básico de Formación es una fase de crecimiento que está entrelazada con lo que se elabora y profundiza en el resto de los años del curriculum. Se acentúa un aspecto determinado, pero dentro de un proceso de vida que abarca indirectamente otros aspectos que son igualmente importantes. Pero aquí vale el adagio popular que afirma una verdad probada: quien mucho abarca, poco aprieta. Es la misma sabiduría que aplicamos en el Examen Particular cuando se trata de la realización y conquista del Ideal Personal. No concebimos el Ciclo Básico de Formación como un pasar materias, sino como un proceso pedagógico. Durante todos los años que comprende el Ciclo Básico de Formación están siempre presentes (y de esto deben cuidar de modo especial los asesores, los monitores y jefes de grupo) las fuentes de la vitalidad de Schoenstatt, los tres contactos vitales : la vinculación al santuario, la alianza de amor con nuestra Madre y Reina y el vínculo con el fundador. La constante referencia a ellos, el testimonio de los monitores y del resto de los matrimonios, los cursos y talleres, debe hacerlos siempre presentes. Es esto lo que asegura el crecimiento y profundidad tanto personal como matrimonial. Por cierto que estas fuentes de vida de Schoenstatt, suponen y complementan las fuentes de la vitalidad que nos ofrece el Señor en el resto de los sacramentos, en la reconciliación y la eucaristía, en la oración y la Palabra. El cuarto año del Ciclo Básico de Formación aborda otro aspecto central para el matrimonio y la familia: las costumbres familiares. Si en los años anteriores estuvo en primer plano la alianza de amor, en este se acentúa la santidad de la vida diaria, segundo elemento esencial de la espiritualidad tridimensional de Schoenstatt. La santidad matrimonial y familiar a la que aspiramos, busca hacerse tangible y concreta en el modo que vivamos. No queremos cultivar una santidad de los días domingos, sino la santidad de la vida cotidiana, del día de trabajo. Son demasiados los matrimonios y las familias que reducen su ser cristiano a alguna práctica devocional o, tal vez a ir a misa los domingos, pero cuya vida cotidiana no difiere de la que llevan matrimonios o parejas no creyentes. Esta voluntad de plasmar nuevas costumbres y de elaborar un estilo de vida coherente con nuestra fe y con el sello de nuestro ser schoenstattiano, se hace aún más urgente si se considera que el ambiente que nos rodea hace ya tiempo 9

ha dejado de ser un ambiente donde esté presente el espíritu del Evangelio. Vivimos y nos movemos en medio de un medio donde reinan criterios y formas de vida marcadamente paganas. Crear una nueva cultura, un nuevo estilo de vida matrimonial y familiar es el gran desafío que tienen por delante las familias pertenecientes a Schoenstatt. El tema de la primera jornada se centra en la necesidad y la importancia de forjar, desde la familia, una nueva cultura que esté marcada por el sello cristiano. En la segunda jornada se puede tratar la vinculación a las cosas y a los bienes materiales o cómo enfrentar los conflictos al interior del matrimonio. Siempre se trata de la unión entre fe y vida. De la unión de aquello que sabemos y aspiramos con lo que hacemos en la práctica para que de hecho logremos conquistarlo. De poco sirve el cultivo de los ideales si éstos no se concretan en formas, en costumbres y plasman así un determinado estilo de vida. El espíritu, siendo lo esencial, si no cristaliza en formas, a la larga se pierde y se desvanece. Las costumbres expresan y protegen el espíritu. Tanto las jornadas como los temas que elaboran en las reuniones tocan una amplia gama que cubre las diversas área de la vida matrimonial y familiar. Las costumbres directamente religiosas son parte de ella, pero, en ningún caso, las únicas. Nos interesa que los matrimonios ejerzan un espíritu crítico y creativo en sus costumbres en el campo afectivo, recreacional, en la educación de los hijos, en el trato mutuo, en el uso de los bienes y del dinero, en el campo laboral, etc. Este año del Ciclo Básico de Formación se concluye con una entrega a María en el santuario donde cada matrimonio ofrece de modo especial una costumbre determinada que ellos hayan elegido como signo de su voluntad de conquistar una auténtica santidad familiar. 5) Año de la proyección apostólica Con este año del Ciclo Básico de Formación sucede algo similar al resto del ciclo: se aborda una nueva dimensión de la vida matrimonial y familiar que ya, desde el inicio, ha estado presente en todo el proceso pedagógico. Lo que cuenta ahora es reafirmar y profundizar otro aspecto esencial de un matrimonio y familia auténticamente schoenstattiana: la proyección apostólica de cada cónyuge, de ambos, de los hijos y de la familia como tal. Al abordar esta dimensión destacamos el tercer elemento constitutivo de la espiritualidad tridimensional de Schoenstatt: la piedad instrumental mariana. La alianza de amor nos une a María y nos lleva a ser, como ella, instrumentos de evangelización y constructores del Reino de Dios aquí en la tierra. En unión estrecha a la Virgen, la Compañera y Colaboradora del Señor, participamos de la función profética, sacerdotal y pastoral de Cristo Jesús. 10

Si en los años anteriores se habían tocado temas directamente ligados con la realidad matrimonial y familiar de fácil comprensión por tratarse de realidades más tangibles (las dimensiones del amor esponsal, costumbres familiares, etc), ahora, en este quinto año, se profundiza una dimensión que requiere de alguna forma un salto de mayor profundidad en la fe: nuestra incorporación a Cristo en su obra redentora. Se trata de nuestra incorporación a Cristo Jesús en su función profética, sacerdotal y pastoral. Así como María es su Compañera y Colaboradora en toda la obra de la redención, así también nosotros, de modo semejante, nosotros estamos llamados a colaborar con él, como sus instrumentos, en la instauración del reino de Dios Padre en la tierra. Junto a esta novedad (basada en el bautismo, en la confirmación y el sacramento del matrimonio), se da el hecho que poco se habla del apostolado entre los esposos y respecto a los hijos. No hay costumbre de referirse a un apostolado o función profética, sacerdotal y pastoral, de un cónyuge respecto al otro o respecto a los hijos. Normalmente nos movemos en un apostolado fuera del hogar o en el campo eclesial o temporal. Así como el currículo abre un nuevo camino hacia una auténtica santidad matrimonial y familiar, de forma semejante abre un nuevo camino y visión del apostolado de los esposos como padre y madre, instrumentos de Cristo, que anuncia y profetiza a través de ellos la verdad de Dios en la creación y la Buena Nueva del Evangelio, que ejerce a través de ellos lo que se denomina el sacerdocio común de los fieles y que conduce e instaura el reino en el hogar, constituyéndolo como pequeña iglesia doméstica y germen del Reino de Dios en el mundo. Los esposos son introducidos durante este año en esta nueva dimensión de su paternidad natural, elevada por el sacramento del bautismo y la confirmación y sellada en forma original por el sacramento del matrimonio. No sólo dan la vida y educan a sus hijos, sino que son, en Cristo y por Cristo, instrumentos de santificación y redención para sus hijos. Como la mayoría de los matrimonios que están en el Ciclo Básico de Formación tienen hijos pequeños, adolescentes o jóvenes, la temática de las reuniones aborda especialmente el ejercicio del apostolado justamente respecto a ellos. Sin embargo, los padres mayores, en muchos casos ya abuelos, no abdican de su tarea de colaborar a la santificación de sus hijos (y de sus nietos), aunque estos ya no estén bajo su tutela. Surgen así nuevas formas de apostolado, que hoy se muestran especialmente importantes dado a que los padres de sus nietos, por la presión del trabajo y otras circunstancias, muchas veces no pueden dar todo lo que querrían a sus hijos. Fuera de esto, durante este año se debiera abordar también la formación de los hijos como apóstoles, el inculcarles y fomentar en ellos una marcada conciencia de misión. Y, por otra parte, el desplegar actividades apostólicas junto con ellos sea en el ámbito eclesial, social o temporal en general (por ejemplo: misiones familiares, una obra de asistencia social, etc.). El apostolado empieza por casa, pero no termina en la casa. 11

Durante este año, como también en los anteriores, se recomienda que el grupo realice un a vez al año una acción apostólica en común. Este quinto año del Ciclo Básico de Formación se cierra con una renovación solemne del sacramento de la confirmación. En este sentido cabe mencionar que muchas veces miembros de la Rama no han recibido el sacramento de la confirmación y que por ello es conveniente ofrecer un curso especial de preparación al mismo a fin de que puedan recibirlo al término del año. 6) Año de consolidación del ideal de matrimonio Después del proceso recorrido a lo largo de cinco años, al interior del grupo se han ido perfilando las diversas vocaciones de cada matrimonio respecto a las opciones de pertenencia que ofrece la Obra de las Familias en Schoenstatt. Para que esta elección esté suficientemente iluminada, el Ciclo Básico de Formación propone que los esposos descubran o afiancen su propio ideal matrimonial. De esta forma, por una parte, se logrará una cierta recapitulación del camino recorrido y, por otra parte, se logra que el discernimiento se realice a partir de ellos mismos, de los talentos que el Señor les haya dado y no tanto de factores externos. Normalmente gran parte de los matrimonios ha hecho el taller sobre el Santuario- Hogar. En él ya han esbozado su ideal matrimonial o proyecto familiar. Ahora es el momento para profundizar y completar el proceso iniciado. Este año propone, además, una profundización en la vida de oración tanto como matrimonio como personal. Esto avala, por otra parte, que la opción vocacional sea según el querer de Dios. Al término del sexto año se realiza una jornada en la cual se muestra el panorama general de la Obra de las Familias en Schoenstatt y la originalidad que ofrece cada una de las opciones vocacionales. Por último se entregan los datos para que cada matrimonio que así lo desee, pueda recibir una información más detallada de cada una de las opciones por medio de los representantes que éstas han señalado para proporcionarla. Se invita al final a que cada matrimonio entregue sus conclusiones a la Mater en el santuario en un sencillo acto de ofrecimiento y petición. 12 4. MATERIAL DE APOYO EL Ciclo Básico de Formación cuenta con un amplio material de apoyo. En general para cada año existe uno o dos libros que están destinados a la lectura personal y cuadernos anillados, cuyo objetivo es el apoyo a las reuniones de grupo.

En los libros se presenta la temática del año en forma más completa. Su lectura es especialmente recomendada porque en ellos se tocan temas que no se abordan en los cuadernos anillados y que son importantes. Si esos temas se desconocen, quedarán vacíos y el trabajo que se haga en las reuniones carecerá del contexto necesario. De allí que es especialmente importante que su lectura sea controlada. La materia de las jornadas está en general contenida en estos libros. Los cuadernos anillados están destinados a facilitar que las reuniones sean verdaderamente talleres de formación y no simplemente reuniones donde se pasa materia. Como el número de reuniones al año es limitado, si no se asume el contenido de los libros en las jornadas y otras instancias, como se decía, quedarán vacíos. Los asesores, monitores y jefes de grupo, cuentan con el Manual del Dirigente. En él se presenta la concepción pedagógica del P. Kentenich que orienta todo el proceso formativo. Indicamos algunos de los materiales más importantes que están a disposición: Para el año de introducción: (Para este año existen diversos materiales, entre ellos los que siguen) Libros: La Historia del P. Kentenich, P. Hernán Alessandri Tu Santuario, Ed. Patris Nada sin ti, nada sin nosotros (las contribuciones al capital de gracias), ed. Patris Un Profeta de María, P. Esteban Uriburu Qué significa el santuario de Schoenstatt?, P. Hernán Alessandri, Ed. Patris 150 Preguntas sobre Schoenstatt, Ed. Patris 13 Otros: Videos y otros: + La Mirada de María, Video Patris + El Santuario de Schoenstatt, Video Patris + Narración Histórica ( del P. Kentenich), Video Patris + Video Compacto del P. Kentenich, Video Patris + María en Schoenstatt, Video Patris

+ En el camino de Schoenstatt, (Jornada mediados de año), secretaría de la Rama 14 Para el segundo año (de la alianza de amor) Libros: La Alianza de Amor con María, Edit. Patris Anillado: Cuaderno para reuniones, secretaría de la Rama Otros: Qué significa el Santuario de Schoenstatt?, P. Hernán Alessandri Tu Santuario, Edit. Patris Las Contribuciones al Capital de Gracias, Edit. Patris Meditaciones en el Santuario, J.E. Coeymans, Edit. Patris María, quién eres?, Edit Patris. María, Madre nuestra, Ed. Patris La Hora de María, Edit Patris. Para el tercer año (Santidad Matrimonial) Libros: El Lunes por la Tarde, P. Kentenich, Edit. Schoenstatt (tomo 20). Santidad Matrimonial, Edit. Patris Anillado: Cuaderno para reuniones, secretaría de la Rama Para el cuarto año (Costumbres Familiares) Libros: Nuestro Estilo de Vida, Edit. Patris Anillado: Cuaderno para reuniones, secretaría de la Rama Para el quinto año (Proyección apostólica) Libros: Espiritualidad del Instrumento, Edit. Patris Anillado: Cuaderno para reuniones, secretaría de la Rama Para el sexto año (ideal de matrimonio) Anillado, secretaría de la Rama

15 5. PREGUNTAS SOBRE EL CICLO BÁSICO DE FORMACIÓN Son muchas las preguntas que pueden plantearse sobre el contenido y la forma del Ciclo Básico de Formación. Mencionamos algunas: Cuándo se trata la educación de los hijos? Cuándo se aborda el tema de la Fe Práctica en la Divina Providencia? Qué hacer con los vacíos doctrinales que poseen los matrimonios? Cuándo se aborda la polaridad hombre-mujer? En qué momento se propone elaborar un proyecto familiar? Cuándo se toca la paternidad responsable? Por qué no se introduce en el curriculum la vinculación al fundador? Cuando se habla de las gracias del santuario? Cuándo se exponen las contribuciones al capital de gracias? No se trata la historia de Schoenstatt? No sería conveniente dedicar un tiempo a la eucaristía y al sacramento de la reconciliación? COMENTARIO En primer lugar se debe considerar, como dice el mismo nombre del plan formativo, que se trata de un ciclo básico. Como tal, comprende sólo los primeros años. El ciclo de formación de los matrimonios se extiende mucho más allá de estos años. Normalmente los matrimonios tienen por delante 10, 20, 30 o más años. Por otra parte, si un matrimonio ingresa a la Militancia, a la Federación o al Instituto de las Familias, cada una de estas comunidades cuenta a su vez con varios años más de formación.

Los matrimonios que no ingresan a estas comunidades, sino que permanecen en la Comunidad Amplia (colaboradores) o que son peregrinos, constantemente reciben ofertas de cursos de formación, retiros, charlas, etc. El objetivo del Ciclo Básico se limita a proporcionar una base sólida para el desarrollo y formación que recibirán los matrimonios en los años que siguen. Esto explica porqué no se abordan directamente todos los temas. Por ejemplo, es cierto que no hay un año dedicado a la fe práctica en la Divina Providencia, tema también central en Schoenstatt. Este tema, sin embargo, será abordado en el curso de formación de la Militancia durante todo un año. Nada impide que en la Comunidad Amplia los grupos puedan también tratarlo. Existe material disponible para ello. A saber: La Fe Práctica en la Divina Providencia, Edit Patris y Cómo aprender a Meditar. Está también a disposición el libro Taller de Oración, de M. E. Kretschtmer, Edit Patris. En relación al sacramento de la eucaristía sucede algo semejante: el curso de formación de la Militancia dedica un año completo a profundizarlo. Como material de apoyo está el libro Como vivir y comprender la Eucaristía, Edit Patris. De modo semejante, este tema también puede tratarse en la Comunidad Amplia. Respecto a los vacíos doctrinales que existen en los matrimonios, qué hacer? En primer lugar, en muchas fases del Ciclo Básico de Formación se da la oportunidad para entregar doctrina que aclara temas centrales. Por ejemplo, todo el tema de la alianza de amor permite explicar el plan de redención y poner en contacto más directo con la Biblia. Cuando se trata la imagen de María se dan muchas oportunidades de tocar temas centrales de nuestra fe (Cristo, la redención, la Iglesia, etc). La persona de María constituye un verdadero compendio de nuestra fe, ella es nuestra catequesis básica. (Como material de apoyo en este sentido se cuenta con el libro María, quién eres? ). Otra oportunidad de profundizar la doctrina se da cuando se aborda el sacramento del matrimonio. Allí se puede tocar todo lo referente a los sacramentos como canales de gracia en la Iglesia. Por otra parte, siempre se pueden ofrecer cursos de formación complementarios. Por ejemplo, en muchos lugares se han ofrecido cursos bíblicos. Por cierto que el Ciclo Básico de Formación deja muchas materias por profundizar. Hay años por delante para hacerlo. Respecto al P. Kentenich y la historia de Schoenstatt. En relación a ello es importante tener en cuenta que siempre, desde el inicio del plan formativo, está presente la persona del fundador. Justamente uno de los temas centrales de introducción se refiere a él. Se recomienda con insistencia la lectura de su biografía. Se ofrecen videos sobre su persona, etc. Pero esto no basta. Lo más importante es que el fundador esté siempre presente durante todo el proceso formativo. 16

Lo dicho respecto al Padre vale para los tres contactos vitales. Tampoco se dedica un año al santuario, pero éste siempre debe estar igualmente presente. Y si no lo estuviese, faltaría la vida y la energía necesaria para el crecimiento de los matrimonios en Schoenstatt. Pensamos que los asesores, monitores y jefes son los primeros responsables que así suceda. Su testimonio y su constante referencia al Padre, al santuario y a nuestra Mater, es decisiva en este sentido. Existen muchos modos de asegurar estos vínculos centrales: el taller del Padre, el taller del santuario-hogar, los testimonios, los flash el P. Kentenich en las reuniones, etc. Lo mismo sucede con respecto a las contribuciones al capital de gracias y las gracias que nos da la Meter en él. Sobre ellas se trata especialmente en el año dedicado a la alianza de amor, expresamente en la jornada de mediados de año y en el curso de preparación a la misma. Esto no obstante, éstas siempre deben estar presentes, porque son parte esencial de la vida schoenstattiana. Otra pregunta se refería a la paternidad responsable. A ella se dedica una jornada completa en el tercer año del Ciclo Básico de Formación. La relación de polaridad hombre-mujer constituye también un tema importante para los matrimonios. En el curriculum se alude a él en diversas ocasiones, por ejemplo, cuando se trata del diálogo matrimonial (segundo año y en el año dedicado a la costumbres familiares). Nada impide y, al contrario, es recomendable que se trate posteriormente sea en la Comunidad amplia o en la Militancia Permanente. Sobre la educación de los hijos: primero una observación general. Nos parece que lo más decisivo en la educación de los hijos es el ejemplo vivo de los padres, como esposos y cada uno en particular, como esposo y padre y como esposa y madre. Nada puede sustituir suficientemente la educación que ellos entregan a sus hijos por lo que son, por el trato mutuo entre ellos y por la calidad de su paternidad y maternidad. Por eso el objetivo central del Ciclo Básico de Formación está centrado en el matrimonio mismo. Educando a los padres estamos educando a los hijos. En la educación, afirma el P. Kentenich, lo que importa en primer lugar es contar con educadores educados. Pero, más allá de lo dicho, el quinto año que trata de la proyección apostólica en cuanto a la función profética, sacerdotal y pastoral está orientado respecto a los hijos. Y esto no es otra cosa que educar a los hijos como auténticas personalidades en la fe. Existe también la posibilidad, que recomendamos, de que posteriormente, sea en grupo o en talleres, se dedique tiempo a esta temática. Actualmente existe una serie de libros, colección Para que tengan Vida, de Edit. Patris, que puede prestar un efectivo servicio en esta línea. Por último, algo respecto al proyecto de matrimonio. En libros sobre pastoral familiar se suele tocar este punto, que, sin duda, es de importancia. En el Ciclo 17

Básico de Formación sólo en el sexto año se trata extensamente en el taller sobre el santuario-hogar y el ideal de matrimonio. Pero, el proyecto matrimonial y familiar está presente desde el inicio, cuando se invita a los matrimonios a conquistar una auténtica santidad matrimonial. En ese momento no se propone a que elaboren un proyecto matrimonial, porque aún no poseen los elementos necesarios para ello. Ciertamente pueden intercambiar sobre cómo dialogar, cual quiere ser su estilo de vida en diversos aspectos (posteriormente hay un año dedicado a esto), pero si se trata de formular un proyecto, éste normalmente se reduciría a esa altura sólo a establecer ciertas normas de comportamiento. Esto lleva a recomendar que los matrimonios deben descubrir primero la esencia de su naturaleza a la luz de la alianza de amor mutua y del sacramento del matrimonio (segundo año). Necesitan primero profundizar el llamado a la santidad matrimonial que Schoenstatt les hace (tercer año) y definir sus costumbres y la originalidad de su apostolado (cuanto y quinto año). En el sexto año están en condiciones de formular válidamente su ideal o proyecto matrimonial y familiar, que, por lo demás, deberá continuar afianzándose a lo largo de su vida. En otras palabras: desde el comienzo se les plantea a los matrimonios un ideal extraordinario que deben hacer suyo: el llamado a la santidad matrimonial. En el taller sobre el santuario-hogar (en éste ya se da un primer esbozo de lo que será la formulación posterior de su ideal) y en el sexto año del Ciclo Básico de Formación especifican la santidad matrimonial original a la que Dios los llama a ellos, formulando su ideal de matrimonio o proyecto familiar. Por último, reiteramos lo que se dijo al inicio: el Ciclo Básico de Formación es un cauce, que está a disposición de los monitores y educadores. Éstos disponen de la habilidad para adaptarlo y aplicarlo según las circunstancias. Mejoramientos siempre se pueden dar y estamos plenamente abiertos a recibirlos. 18

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